Cuento corto El sapo Greeny

Cuento corto El sapo Greeny

Había una vez en un pantano un sapo de nombre Greeny al que le encantaba relatar a sus amigos y familiares cuentos cortos en donde él encontraba al amor de su vida.

“Y entonces llegó la princesa, tomó al sapo en sus manos y…”

– Otra vez Greeny todos tus cuentos terminan igual. La princesa siempre llega al pantano y le da un beso a sapo transformándolo en príncipe, rompiendo así el hechizo de la malvada bruja. Exclamó Camelot.

– Si, mejor cuéntanos otra cosa. No sé, una crónica sobre ninjas o algo más actual. El tema de los reinos con el clásico “vivieron felices para siempre” ya no es para esta época. Si vas a seguir con tus cosas, mejor me voy a comer unas cuantas moscas. Dijo Croacky.

Todos dejaron sólo a Greeny, quien de tanto narrar el mismo cuento, ya creía en verdad que era un príncipe atrapado en ese diminuto cuerpo verde. Un día mientras estaba descansando en un lirio se puso a contemplar las nubes y aprovechó para pedir un deseo pues observó que una estrella fugaz cruzó el firmamento.

A la mañana siguiente despertó en la orilla del pantano. Había algo raro en el ambiente, las cosas no se veían como antes.

Aún desorientado Greeny se acercó a un charco y noto entonces que su cuerpo era ahora el de un ser humano.

Les gritó con toda su fuerza a tus amigos, para que pudieran ver que su deseo se había hecho realidad. Pese a ello cuando arribaron los demás sapos, Greeny se dio cuenta de que no había forma de comunicarse con ellos, pues los reptiles y el hombre tienen lenguajes distintos.

– Que arrepentido estoy, quisiera volver a mi estado original.

Repentinamente, el sapo comenzó a escuchar una voz que jamás había oído antes:

– Despierta Greeny te desmayaste.

– ¿Quién eres tú?

– Soy Rory, prima de Camelot. El me hablado mucho de ti.

Greeny bajo la mirada y al observar una de sus ancas se alegró de que todo hubiese vuelto a la normalidad.

– ¿Te gustan los cuentos de hadas? Exclamó el sapo.

– Son mis preferidos. Respondió Rory

– ¡Al fin encontré a mi princesa! Susurró Greeny.